Adaptógenos y microdosis: una importante fusión

PARA DESTACAR: Las especies adaptógenas ingeridas mediante microdosis generan beneficios de una forma sencilla, segura, sin efectos secundarios y sin altas erogaciones económicas. Algunos afirman que el aprovechamiento de los adaptógenos fortaleció a la Unión Soviética para incrementar las capacidades de sus atletas y científicos de forma natural.

La era de la industrialización, que comenzó en la segunda mitad de siglo XVIII, y que se profundizó y globalizó a finales del siglo XX, intensificó no sólo la explotación del hombre por el hombre y de los recursos naturales, sino la generación, emisión y distribución de residuos tóxicos peligrosos, contaminando el aire, el agua, el suelo, alterando la biota y destruyendo los procesos culturales milenarios.

Los pueblos del mundo se encuentran sometidos por el gran capital, no únicamente en el ámbito laboral, sino en el alimentario, el farmacéutico, el escolar, el ideológico y otros más. Los individuos son simplemente una fuente de generación de riqueza y consumidores de productos para fortalecer el poder de unos cuantos oligarcas globales. Para el gran capital, cada ser humano representa una pieza desechable y 100 por ciento reemplazable.

Durante la denominada Guerra Fría, se enfrentaron dos modelos de crecimiento y desarrollo. El imperialismo y el llamado socialismo, cada uno quería mostrar su superioridad al costo que fuera. Ambos sistemas coincidían en una idea: sus líderes creían que los recursos naturales eran infinitos y que el desarrollo científico­tecnológico sería capaz de solucionar los problemas que los procesos industriales generaran. En esto, ambos polos ideológicos se equivocaron rotundamente, y hoy el modelo civilizatorio global está totalmente en crisis y se precipita hacia una catástrofe cuyo resultado puede ser la extinción de la especie humana.

Durante ese periodo histórico, el científico soviético, Nikolai Lazarev, descubrió un grupo de especies vegetales con propiedades químicas particulares; su consumo permite al organismo humano o de otras especies acoplarse rápidamente a los cambios sociales y ambientales. Algunos afirman que el aprovechamiento biotecnológico de los adaptógenos y su aplicación puntual fortaleció a la Unión Soviética y países aliados para incrementar las capacidades de sus atletas y científicos de forma totalmente natural.

El uso de los adaptógenos quedó relegada a procesos periféricos, seguramente porque implicaba la necesidad de generar toda una serie de mecanismos de producción y distribución que no fueron rentables económicamente. Pero su funcionamiento bioquímico y funcional quedo demostrado.

Por otra parte, hace 25 años, el doctor mexicano Eugenio Martínez Bravo hizo un descubrimiento muy importante al cual denominó microdosis, el cual es un sistema terapéutico cuya vía de efecto no había sido identificada y que hoy paulatinamente se posiciona como una alternativa viable social, ambiental y económica para recuperar y conservar la salud, mejorando la calidad de vida.

Adaptógenos y Microdosis

¿Qué tienen que ver los adaptógenos y las microdosis?, representan dos descubrimientos históricamente separados, pero totalmente complementarios. Las especies vegetales denominadas adaptógenos, entre las que se encuentran las siguientes: ginseng, rodiola, ashwagandha, equisandra, regaliz, astrágalo, uña de gato, romero, hierba de San Juan, ajo, noni, equinácea, sáuco y los hongos Cordyceps, Ganoderma, Imonotus, Lentinula, Trametes, Tremella, entre otras, tienen la capacidad de incrementar la capacidad del organismo para enfrentar los veloces cambios socioculturales y la contaminación ambiental.

De esta forma, las especies adaptógenas ingeridas mediante microdosis generan los beneficios mencionados de una forma sencilla, segura, sin efectos secundarios y sin altas erogaciones económicas. El Ahuehuete, herbolaria, proyecto de la sociedad civil enclavado en el Pueblo Mágico de Tequisquiapan, elabora remedios herbolarios para contribuir a mejorar la calidad de vida de la población local, debido a que en Querétaro los procesos industriales, mineros y la producción artesanal de ladrillos genera gran cantidad de partículas tóxico peligrosas, como las dioxinas, bifenilos policlorados y furanos.

La herbolaria autónoma y sus procesos derivados, que incluye la sabiduría ancestral y los proyectos locales, representan un bastión de lucha contra el modelo civilizatorio basado en la industrialización criminal. En este modelo económico, las grandes trasnacionales de alimentos, fármacos, armas y productos de consumo, tienen un solo objetivo: incrementar su poder económico y así someter cuerpos, mentes y almas.

El uso de plantas medicinales y elaboración de remedios herbolarios se encuentra científicamente reconocida y esta soportada en la legislación mexicana correspondiente. Es importante disponer de información documental sobre las propiedades y beneficios de los remedios herbolarios y plantas medicinales para evitar caer en falsas expectativas y/o la aceptación de productos “milagro”.

En el proyecto El Ahuehuete, herbolaria se impulsa la atención solidaria y no invasiva. Se ofrece consulta y orientación gratuita sin distingo de características raciales, económicas, preferencias ideológicas o sexuales, o cualquier otra particularidad. Se promueve el uso de las microdosis, medicina tradicional indígena y terapia de bio­resonancia, para lograr que el individuo afectado recupere su estado de equilibrio.

Este proyecto se ubica en la Calle Niños Héroes No. 41, Plaza del Vergel, Local 3, Col. Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Para mayor información llamar a los teléfonos 442-377-5127 o al 414-107-0194 o escribir a contacto@elahuehuete.com.mx

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)