Afecciones causadas por estresores socioculturales

PARA DESTACAR: No podemos suponer que la mejora en la salud colectiva sucederá cuando se cambie el modelo económico, pues sería una posición de falsa esperanza y como señalaba Erich Fromm lo que se requiere es una esperanza activa, transformadora de la realidad.

Cuando en un individuo aparece una afección, se “cree” que su origen tiene causas inmediatas y que la solución vendrá del exterior, sea mediante la intervención de un ser superior o del sistema terapéutico convencional. Esta interpretación ocurre porque no se ejercita el pensamiento crítico y se vive sumergido bajo preceptos ideológicos de sumisión.

Muchas de las afecciones estacionales y crónico­degenerativas están vinculadas con estresores socioculturales, por ejemplo: cuando los bebés son llevados a la guardería y los niños a la escuela primaria, se inician nuevos ciclos de vida y con ello presiones y exigencias socioeconómicas y culturales, las cuales generan estrés y los infantes presentan dolores abdominales, diarrea, problemas respiratorios, alteración del sueño, entre otros.

Los adolescentes en la secundaria manifiestan introversión y aislamiento familiar debido a las agresiones del ambiente escolar; en el bachillerato y la universidad los alumnos muestran ansiedad y depresión, como resultado de la soledad y la desesperanza. Los adultos cuando se jubilan entran en crisis existencial y se deprimen, porque no encuentran la forma de renovar su sentido de vida.

Las afecciones mencionadas no tienen como causa primaria la presencia de microorganismos dañinos, sino fuerzas estresoras sociales, económicas y culturales, mismas que provocan deterioro del sistema inmunológico, cambios en el pH, o bien efectos biomecánicos en tendones, músculos o huesos.

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La medicina convencional las trata con antibióticos, antihistamínicos, antidiarreicos, analgésicos, antiinflamatorios, antiácidos, psicofármacos, entre otros. Esto porque las ciencias médicas convencionales, acríticas por aculturación, no tienen el fundamento metodológico para ir a la raíz del problema, no se atreven a ser radicales.

La base material e ideológica que sustenta la presencia de las afecciones mencionadas, son la presión social, económica y cultural del modelo económico capitalista, el cual basa su existencia en la explotación del trabajo asalariado y la expoliación de los recursos naturales. La explotación laboral y la escolarización son procesos estresores que generan exigencias físicas y mentales que provocan contradicciones, que, al no resolverse favorablemente, se convierten en afecciones estacionales o crónico­degenerativas e incluso trans­generacionales.

No podemos suponer que la mejora en la salud colectiva sucederá cuando se cambie el modelo económico, pues sería una posición de falsa esperanza y como señalaba Erich Fromm lo que se requiere es una esperanza activa, transformadora de la realidad.

Las principales afecciones que aquejan a los infantes, jóvenes y adultos, de forma general son: ansiedad, depresión, gastritis, colitis, reflujo gástrico, sobrepeso, elevado colesterol y triglicéridos, diabetes, cáncer, alergias, desmemoria, entre otras, las cuales derivan de las exigencias impuestas por el modelo económico hegemónico, materializadas en el concepto de ser ciudadano “exitoso”, es decir con altos ingresos y elevados egresos.

Para minimizar la presencia de afecciones estacionales y crónico­degenerativas se requiere evaluar el papel del comportamiento y de las exigencias sociales, económicas y culturales de forma individual, familiar y colectiva, para identificar el qué está provocando las contradicciones específicas, las cuales a su vez generan las afecciones, y una vez identificadas, proceder a resolverlas de manera favorable.

La resolución de las contradicciones identificadas lleva implícito el trabajo interno de las emociones negativas, las cuales surgen en distintas etapas de vida, como son el embarazo, el nacimiento, la niñez, la adolescencia, la juventud u otras, mismas que se gestan en un determinado ambiente socio­cultural.

En cada una de las etapas de vida se presentan fuerzas estresoras que provocan un daño específico, y cuyo efecto en la salud esta en dependencia de las características orgánicas y psíquicas del individuo, su resiliencia, la intensidad, la frecuencia y la recurrencia del estresor.

Entender que los fenómenos naturales y sociales ocurren bajo determinadas condiciones y soportadas en recursos específicos, implica necesariamente entender que la decisión asumida por cada ser humano puede ser apta o no bajo esas circunstancias específicas, las cuales cambian en el espacio y en el tiempo.

No hay seres humanos exitosos o fracasados, simplemente seres humanos cuyas decisiones son aptas o no bajo condiciones particulares. No tomar una decisión, implica una toma de decisión.

Para minimizar la presencia de diversas afecciones es necesario asumir decisiones significativas y libres sobre cada uno de los aspectos de la vida propia, ya que es única e irrepetible. La felicidad es el sustento y resultado de ser un individuo sano, un humano solidario, amable, que ama a su prójimo como a sí mismo.

En el proyecto El Ahuehuete, herbolaria se impulsa la atención solidaria y no invasiva. Se ofrece consulta y orientación gratuita sin distingo de características raciales, económicas, preferencias ideológicas o sexuales, o cualquier otra particularidad. Se promueve el uso de las microdosis, medicina tradicional indígena y terapia de bio­resonancia, para lograr que el individuo afectado recupere su estado de equilibrio.

Este proyecto se ubica en la Calle Niños Héroes No. 41, Plaza del Vergel, Local 3, Col. Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Para mayor información llamar a los teléfonos 442-377-5127 o al 414-107-0194 o escribir a contacto@elahuehuete.com.mx

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)