Afecciones del cuerpo y situaciones emocionales críticas

El cuerpo humano es una unidad, su correcto funcionamiento se da cuando todas sus partes se encuentran en armonía, permitiendo que éste sea apto a las condiciones y circunstancias del entorno. La presencia de afecciones a la vez que influyen en todo el organismo, representan un desarreglo de la forma y función de las partes, situación que deviene de alteraciones bioquímicas y contradicciones emocionales no resueltas. Lo anterior significa que las afecciones temporales o crónico­ degenerativas tienen su génesis en las relaciones naturales y sociales que se establecen a nivel individual y comunitario.

La tensiones y exigencias que se dan en el ámbito laboral, escolar, familiar o relacional, que han sido designadas como “enfermedades profesionales”, “estrés escolar”, “incompatibilidad de pareja”, entre muchas otras, son contradicciones no resueltas que generan alteraciones en las condiciones biológicas y emocionales, provocando alergias, dolores corporales, ansiedad, depresión, diabetes, tumores, entre otras.

Desde una visión convencional la “enfermedad” se presenta por efecto de un microorganismo, sustancia tóxica o por causa desconocida, y a nivel individual se percibe como una situación personal, desgracia o castigo divino. Las circunstancias y condiciones generales que provocan la presencia de una determinada afección son de influencia global, regional o local, es evidente por ejemplo, que el vertido de sustancias tóxico peligrosas en el aire, el agua o el suelo dará como resultado la presencia de alteraciones en los organismos a nivel regional y global, que el hacinamiento provocará modificaciones en el comportamiento humano, que los alimentos industrializados y modificados genéticamente causarán diversas patologías.

Por otra parte, resulta poco claro para el ciudadano la influencia de la emociones en la presencia de afecciones temporales o crónico­degenerativas, como pueden ser alergias, diabetes, tumores, ansiedad, movimientos musculares involuntarios, dolores del sistema músculo esquelético, entre muchas otras.

La observación empírica, muestra por ejemplo que existe un amplio número de mujeres que presentan dolor de cabeza intenso y frecuente, ante la indagatoria de las causas se encuentra que la mayor parte presenta una baja ingesta de agua como una forma de evitar orinar frecuente, debido a que las instalaciones sanitarias, potencialmente utilizables, presentan condiciones poco higiénicas u otra situación similar. La respuesta clásica es la ingesta de algún fármaco analgésico como forma de evadir la situación.

De la misma forma, se observa que la diabetes, sobre todo la tipo 2 o no insulino dependiente aqueja a individuos, tanto del sexo masculino como femenino, que presentan un desarreglo en el comportamiento relacional en el ámbito de la pareja, de lo laboral o cualquier otro. Lo convencionalmente correcto es promover el uso de metformina y otros fármacos, así como mejoramiento de los hábitos cotidianos. Poco se analiza la relación emocional del individuo con su pareja y sus relaciones sociales, donde se pueden identificar tensiones y exigencias emocionales no resueltas.

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El éxito de la industria farmacéutica y del complejo médico hospitalario, se ha dado porque el paradigma ideológico hegemónico establece el hecho de que la sanación del cuerpo o de la mente es un proceso externo, donde el paciente es un ser receptivo y pasivo. Las orientaciones terapéuticas denominadas alternativas, tienden a socializar los procesos de sanación buscando que sean corresponsables, es decir donde el paciente observa e identifica las características de su afección, el terapeuta indaga sobre los orígenes de la misma y ofrece orientación sobre los remedios que permitan corregirla, el paciente los aplica críticamente y verifica su funcionamiento, evaluándolos de una forma objetiva y potencialmente medible para que, con ayuda del terapeuta, se observe la evolución de la mejora y se hagan las correcciones correspondientes.

Un remedio efectivo son los cambio de hábitos, el análisis y corrección de las relaciones individuales y sociales, la crítica a las ideologías castrantes, el trabajo interno de las emociones, la ingesta de sustancias naturales o la utilización de terapias no invasivas, entre otras. Todo aquello que mejore la calidad de vida del paciente y sus familiares, que sea accesible social y económicamente sin presentar consecuencias secundarias dañinas.

En el proyecto El Ahuehuete, herbolaria se impulsa la atención solidaria y no invasiva. Se ofrece consulta y orientación gratuita sin distingo de características raciales, económicas, preferencias ideológicas o sexuales, o cualquier otra particularidad. Se promueve el uso de las microdosis, medicina tradicional indígena y terapia de bio­resonancia, para lograr que el individuo afectado recupere su estado de equilibrio.

Este proyecto se ubica en la Calle Niños Héroes No. 41, Plaza del Vergel, Local 3, Col. Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Para mayor información llamar a los teléfonos 442-377-5127 o al 414-107-0194 o escribir a contacto@elahuehuete.com.mx

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)