Ajenjo: para males del cuerpo y del espíritu

Como ajenjo se conoce, en la medicina tradicional mexicana, a diversas especies del género Artemisa, como son: Artemisa laciniata, nombrado en mazahua cone­she, compiyú o mi­pi, la cual se emplea en casos de diarrea, cólicos, bilis y mal de aire. Artemisa franserioides, conocido como istafiate, se usa para problemas de bilis. Artemisa absinthium, nombrado ajenjo extranjero, hierba maestra o prodigiosa, se recomienda para dolor de estomago, bilis, corajes o sustos, aire en la vista y mal de aire, se denomina “extranjero” porque fue traído de Europa por los españoles e integrado tempranamente a la terapéutica indígena. Y Artemisa vulgaris, planta que se emplea para tratar dolor de estomago, bilis, coraje y diabetes.

Para la medicina tradicional mexicana, las experiencias emotivas críticas como el miedo, la ira, el susto y con mayor frecuencia, el coraje o la muina, provocadas por agentes externos como los aires, la influencia maléfica de vecinos, o causas internas como la pena y la tristeza, provocan falta de apetito, dolor de estomago, sabor amargo en la boca, color amarillento en la piel y en la conjuntiva de los ojos, sueño, fatiga, nerviosismo, angustia, decaimiento y tristeza.

El complejo de los ajenjos usados en la medicina tradicional mexicana, contienen compuestos activos, entre los que destacan las lactonas sequiterpénicas, responsables del sabor amargo y los aceites esenciales. Las lactonas presentes en el ajenjo son del tipo guayanolido como la absintina, artabsina, matricina y anabsintina. Estas sustancias son tónicos gástricos, por lo que aumentan el apetito y estimula la secreción de jugos gástricos; aumentan la secreción biliar, descongestionado el hígado y estimulando sus funciones. Por su parte, los aceites esenciales del ajenjo presentan acción vermífuga, es decir eliminan parásitos intestinales, estimulan el flujo sanguíneo, por eso se recomienda para jóvenes pálidas y debilitadas, además para “calmar a las mujeres agrias y biliosas” a decir de los médicos del siglo XI. También actúa sobre el cerebro y el sistema nervioso.

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Para los médicos tradicionales de Amealco, el coraje o muina, causados por malos aires o influencias negativas de personas cercanas, también causan dolores musculares o articulares, los cuales pueden ser de diversa magnitud que van de leves a graves, por ello para el huesero­sobador Don Atanasio Vázquez Lucas de 76 años y la herbolaria tradicional Doña Matilde Mondragón López de 79 años, la terapia, para eliminar los dolores del cuerpo y del espíritu, mezcla el masaje o sobada corporal utilizando un ungüento o pomada que contiene extractos de plantas como la árnica, el romero, el istafiate, el ajenjo, el tomillo, la altamisa y la ruda, con la energía de apoyo aportada por los espíritus ancestrales y el consumo de micro­dosis o infusión de ajenjo dos o tres veces por día durante 15 días.

Los corajes, u otras experiencias emotivas críticas, pueden provocar dolores de espalda, cintura, hombros, rodillas y pies. Cuando esta situación espiritual y psicológica no se resuelve, los dolores se incrementan hasta limitar las acciones cotidianas del individuo. Por eso, la combinación de la energía del sobador, el apoyo de los espíritus ancestrales, los ingredientes activos de las plantas medicinales que se absorben por vía cutánea, y el consumo de estas en infusiones durante un tiempo determinado, contribuyen a la recuperación de la salud del paciente.

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