Desmemoria: olvidar para no sufrir

PARA DESTACAR: El individuo afectado por la desmemoria siente mucho dolor y culpa, quiere olvidar. Por ello es indispensable que dentro del llamado “trabajo interno” los familiares cercanos perdonen y logren que el afectado perdone y se perdone.

Una gran parte de las afecciones humanas tienen su génesis en situaciones emocionales críticas: ira, frustración, desilusión, pérdida, desengaño, rencor, entre otras; emociones negativas que, a su vez, emergen debido a las exigencias psíquicas generadas por un equivocado diseño de expectativas. ¿Por qué sucede esto?

Las exigencias y contradicciones no resueltas son parte integrante de los modelos socioeconómicos basados en la explotación del hombre por el hombre y expoliadores de los recursos naturales, estos poseen una superestructura ideológica que se materializa a través de la llamada “educación” tanto pública como privada, la información masiva, las campañas políticas, incluso los preceptos morales, los cuales generan una expectativa de lo que socialmente es “correcto” pensar, hacer o decir.

Lo correctamente social de pensar, hacer y decir implica, dentro del modelo socioeconómico hegemónico, la sumisión. Esta sumisión se evidencia en las relaciones políticas, laborales y familiares: gobierno­pueblo, empleador­empleado, profesor­ alumno, esposo­esposa, padres­hijos, hijos mayores­hijos­menores, entre muchas otras.

En este comportamiento jerárquico de sumisión se generan contradicciones, es decir presiones y tensiones emocionales que deben asumirse “porque así lo manda Dios”. Las presiones y tensiones emocionales, sociales, económicas y ambientales provocan afecciones que finalmente se traducen en padecimientos estacionales o crónico­degenerativos, como puede ser la desmemoria denominada técnicamente Alzheimer.

La medicina convencional, conducida desde hace más de 100 años por los consorcios monopólicos de la familia Rockefeller, establece que la desmemoria o Alzheimer se presenta por el deterioro paulatino del sistema nervioso central debido a la edad, por el consumo de ciertos productos y prácticas individuales. Por ningún motivo las llamadas ciencias médicas indicarán que este padecimiento se debe a las exigencias y contradicciones sociales, y que su corrección implica un cambio en los paradigmas ideológicos.

¿Cuál es la razón para olvidar?, el olvido es un mecanismo fisiológico para mantener la sobrevivencia del organismo. Por ejemplo, un golpe genera dolor, y en dependencia de la magnitud del daño, el dolor perdurará minutos o días y posteriormente quedará “olvidado”, este olvido no es un “borrado”, simplemente un almacenamiento del evento en el subconsciente psíquico.

Pero ¿qué pasa si los eventos dolorosos son cotidianos y recurrentes? Dolor por ira, desengaño, desilusión, pérdida física o emocional de seres queridos, pobreza, mala calidad de vida, rencor, odio, etc. Los procesos de olvido o desmemoria se tienen que acelerar, pero no se olvida solamente el hecho específico, sino gran parte del ambiente que lo cubre, de tal forma que la desmemoria empieza con pequeños olvidos o váguidos, hasta niveles en que el individuo afectado no recuerda su nombre, sus vivencias y aparentemente muere en vida.

¿Cómo evitar la desmemoria o trabajar para recuperar la salud y calidad de vida del individuo con esta afección? En una sola palabra con amor. El individuo afectado por la desmemoria siente mucho dolor y culpa, quiere olvidar. Por ello es indispensable que dentro del llamado “trabajo interno” los familiares cercanos perdonen y logren que el afectado perdone y se perdone. Este es el primer y más difícil paso para avanzar en la recuperación de la memoria.

¿Qué es perdonar? El perdón no es olvido, el perdón es aprendizaje significativo, es reconocer que todos y cada uno de los seres humanos somos imperfectos y que jamás alcanzaremos la perfección, y que todas nuestras acciones y obras son perfectibles. El individuo con desmemoria pudo haber recibido o generado maltrato, y en un momento de su vida, seguramente se activará el mecanismo de olvido, sentirá un profundo arrepentimiento, dolor y deseo inconsciente de olvidar.

Toda esta compleja situación no es resultado de la denominada “maldad humana”, es resultado de las relaciones sociales impuestas por un modelo socioeconómico cruel y despiadado, dominado por un pequeño grupo de familias que detentan el poder global y explotan la fuerza de trabajo y los recursos naturales globales.

La minimización o eliminación de las afecciones humanas no está en manos de las ciencias médicas o de los monopolios farmacéuticos, está en manos de la sociedad civil, cuyos integrantes de forma organizada deben construir nuevos paradigmas basados en la equidad, la solidaridad, el pensamiento crítico, el conocimiento colectivo, la organización heterárquica, autónoma y autogestiva.

En el proyecto El Ahuehuete, herbolaria se impulsa la atención solidaria y no invasiva. Se ofrece consulta y orientación gratuita sin distingo de características raciales, económicas, preferencias ideológicas o sexuales, o cualquier otra particularidad. Se promueve el uso de las microdosis, medicina tradicional indígena y terapia de bio­resonancia, para lograr que el individuo afectado recupere su estado de equilibrio.

Este proyecto se ubica en la Calle Niños Héroes No. 41, Plaza del Vergel, Local 3, Col. Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Para mayor información llamar a los teléfonos 442-377-5127 o al 414-107-0194 o escribir a contacto@elahuehuete.com.mx

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)