El cáncer y las emociones

Dentro del modelo civilizatorio actual, no es posible erradicar el cáncer, a lo sumo se podrían realizar esfuerzos para minimizar las causas que provocan que los individuos presenten esta enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce varías causas que provocan lo que se conoce como “cáncer”: a) La predisposición genética, es decir la herencia biológica, la cual representa un 7% de las causas. b) Infecciones provocadas por virus, bacterias o parásitos los cuales influyen con un 18%. c) El 75% restante se debe a la exposición a sustancias cancerígenas, contaminación ambiental y factores emocionales.

Los agentes con actividad carcinogénica más usuales son: asbestos, arsénico, benceno, cadmio, mercurio, níquel, plomo, hidrocarburos clorados, humo de tabaco, hollín, alquitrán y petróleo, rayos X, ultravioleta y nucleares, polvos de madera, plástico, minería y aerosoles, partículas generadas por combustión de residuos, entre otros.

Entre las causas emocionales que contribuyen a padecer cáncer, se reconocen las actitudes negativas, el pesimismo y la amargura. Los individuos pesimistas difícilmente se sienten plenos y felices, constantemente muestran queja e infelicidad, rara vez se les observa relajados y espontáneos, parece que actuaran o guardaran las apariencias. Siempre se hayan agobiados por sus obligaciones y por lo mismo agobian a los demás. Se preocupan por ser competitivos y exitosos materialmente hablando, su personalidad se ajusta al lema de “tiempo es dinero”.

El modelo económico hegemónico puntualiza el materialismo económico, el egoísmo, la envidia, el culto a la apariencia, el machismo y la supresión sistémica de los valores afectivos, así como de la expresión de los sentimientos.

En un mundo agobiado por la contaminación y el culto a la apariencia, parecería que no hay lugar para la sanación. Nada más alejado de la realidad, como señaló Martin Luther King “Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”.

Las causas genéticas son aspectos que no se pueden modificar, pero de forma individual y colectiva se pueden modificar el resto de las causas, es decir el 75% ¿cómo?. Trabajando el desapego, transformar la vida artificial y el vacío social y personal, recobrar el contacto profundo con nosotros mismos, con los demás y con la naturaleza, así como con el significado esencial de la vida.

Como lo indicó Viktor Frankl, psicoanalista austriaco, es necesario encontrar o recuperar el sentido de la vida, y éste seguramente se encontrará en el amor a sí mismo, al prójimo y al entorno natural. Porque finalmente la sociedad y la naturaleza son una unidad. La contaminación ambiental, social y cultural enferman al individuo. Por lo que se torna necesario recuperar la calidad del aire, del agua, del suelo, de los alimentos, la farmacopea tradicional, las relaciones humanas, entre otros aspectos, para, de esta forma construir un nuevo modelo civilizatorio.