El Códice de la Cruz‐Badiano, evidencia del conocimiento científico y herbolario prehispánico

Tras la caída de México­Tenochtitlan en 1521, la denominada Nueva España fue sumergida en una etapa de oscurantismo y rapiña, los peninsulares, sabiéndose vencedores, buscaron a toda costa apoderarse de bienes, tierras y almas, imponiendo su Nuevo Mundo. Este accionar los llevo a extremos casi suicidas, pues con esa furia vehemente del conquistador, destruyeron templos, esculturas sagradas y gran cantidad de documentos prehispánicos, donde los científicos indígenas habían sistematizado los grandes conocimientos adquiridos por siglos de observación y experimentación.

Por el año de 1528, Fray Juan de Zumárraga, principal representante de la iglesia católica en la Nueva España, viendo el desastre en que se encontraba este Nuevo Mundo, escribió al Rey de España señalando que “sólo un milagro puede salvar a la Nueva España para la cristianidad”, y para 1531 se da el milagro, en el Cerro del Tepeyac, Santa María Tonantzin, Virgen de Guadalupe hace su aparición a Juan Diego, mientras este caminaba rumbo a Tlatelolco. Pero eso no fue suficiente.

Los peninsulares militares y civiles depredadores, no se dieron cuenta que al destruir los documentos indígenas les sería imposible la conquista natural del Nuevo Mundo, pero los eclesiásticos, con otra preparación, viendo que el Nuevo Mundo, a pesar de los milagros, se desmoronaba para la cristiandad, impulsaron la sistematización del conocimiento indígena en diversos libros, uno de estos fue el conocido como Códice de la Cruz­Badiano cuyo nombre en latín es Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis, escrito por Martín Cruz y Juan Badiano, dos indígenas del Valle de México, este libro contiene 140 páginas, 89 de las cuales están ilustradas.

El Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis, es una obra importantísima, no sólo por su contenido, sino por su calidad artística, este códice ha sido cimiento para estudios botánicos, etnofarmacológicos, médicos, entre otros. Pero sobre todo, es una muestra del nivel de conocimiento que alcanzaron los indígenas del Nuevo Mundo, y aunque los autores eran parte de la sociedad náhuatl culta, también los pueblos indígenas en la actualidad verifican ese conocimiento en su farmacopea y práctica médica tradicional. Este libro, obviamente fue escrito e ilustrado utilizando los conocimientos y habilidades de sus autores y colaboradores. Para las ilustraciones, los autores y colaboradores, utilizaron tintes naturales de la época, lo que genera información adicional a la escrita y expresada de forma pictórica.

Desgraciadamente el proceso de conquista y colonización del México profundo, como lo denomino Bonfil Batalla, aún permanece, ya que este libro, como otros rescatados y conservados, fueron llevados a Europa, donde permanecieron por siglos y cuando volvieron a México, siguen estando en manos de la sociedad blanca, y aunque algunos han sido liberados en los medios electrónicos, como es el caso del Códice de la Cruz­Badiano, este, como otros, siguen sin traducirse al español y sin ser difundidos en los idiomas originales, para regresarle a los pueblos indígenas su conocimiento.

Otros códices como el denominado Códice Florentino, parcialmente puesto en los medios electrónicos, no ha sido traducido totalmente al español menos a los idiomas originales, un ejemplar facsímil tiene un costo de 3500 dólares, es decir casi 70 mil pesos en la actualidad, situación que restringe ampliamente el acceso a su contenido.

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Durante más de 500 años se acuñaron, en las sociedades blancas anglosajonas y criollas epítetos zahirientes contra el México profundo, mediante los cuales se subyugó moralmente a los vencidos. Pero, de la misma forma, los pueblos ancestrales resistieron y han trasmitido, mediante la oralidad, su conocimiento de generación en generación, y aunque parte del conocimiento se erosiona, se actualiza y sufre procesos sincréticos, la esencia se mantiene.

Hace falta, entre muchas otras acciones, traducir los códices no solo al español sino a todos los idiomas originales de México, hacer versiones narradas, audiovisuales, televisivas, radiofónicas y, por todos los medios modernos, regresar el conocimiento a los pueblos indígenas del México profundo. Y también, que las indagatorias científicas sobre las propiedades y beneficios de las especies vegetales y animales conlleven un profundo contenido social y de conservación ambiental, que impida que el conocimiento generado quede resguardado en centros de poder de la sociedad hegemónica: universidades, centros de investigación o laboratorios privados y se transforme, como todos los recursos en el capitalismo, en una simple mercancía.

En el proyecto El Ahuehuete, herbolaria se impulsa la atención solidaria y no invasiva. Se ofrece consulta y orientación gratuita sin distingo de características raciales, económicas, preferencias ideológicas o sexuales, o cualquier otra particularidad. Se promueve el uso de las microdosis, medicina tradicional indígena y terapia de bio­resonancia, para lograr que el individuo afectado recupere su estado de equilibrio.

Este proyecto se ubica en la Calle Niños Héroes No. 41, Plaza del Vergel, Local 3, Col. Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Para mayor información llamar a los teléfonos 442-377-5127 o al 414-107-0194 o escribir a contacto@elahuehuete.com.mx

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)

 

 

Fuentes documentales

Bonfil Batalla, G. 1987. México profundo, una civilización negada. Editorial Grijalbo. México.

Sánchez Ruíz, J. F.; Islas Pérez, V.; Tejeda Rosales, M. E.; Koch, W.; Mora Guevara, J. L. A.; Hernández Abad, V.; Sánchez González, E. G. 2007. El Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis, un legado farmacéutico del colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco.R evista Mexicana de Ciencias Farmacéuticas, vol. 38, núm. 4, octubre­diciembre, 2007, pp. 30­36

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