El complejo origen de las enfermedades

Los organismos son complejos. Cuando nacen, crecen y se desarrollan en condiciones naturales, son influidos por las condiciones de vida, los recursos y las interacciones biológicas, las cuales definen su calidad de vida, su existencia, su reproducción y muerte. El ser humano se ve afectado además por las condiciones socioeconómicas y culturales donde crece y se desarrolla, como son el modelo de crecimiento económico, el intercambio mercantil, las relaciones capital­trabajo, la contaminación, la ideología, entre otras.

La “enfermedad” es resultado de varios factores, entre los que destacan:
a) El origen genético, las características biológicas que se trasmiten de generación en generación y la herencia cultural, los mecanismos de control, represión, paradigmas, entre otros.
b) Las condiciones y el estilo de vida actual: el tipo de vivienda y alimentación, las relaciones con el entorno natural, etc.
c) Las interacciones y condiciones sociales y laborales y
d) Las características emocionales, las formas de relacionarse perceptualmente con el entorno y con los seres vivos que rodean a cada individuo.

Cada ser humano tiene una historia biológica particular ¿quiénes y cómo fueron sus padres y abuelos? ¿quiénes y cómo fueron los padres y abuelos de esos abuelos? y así sucesivamente. En cada generación se gestan modificaciones sobre el actual “pool” genético de cada individuo y las expresiones biológicas son el resultado de las características almacenadas en el ADN y las condiciones que permitieron dicha expresión. Pero también cada individuo es resultado de una amplia gama de circunstancias y situaciones de naturaleza cultural y emocional.

A lo largo de las generaciones pasadas se construyeron y destruyeron paradigmas, por ejemplo para los europeos del siglo XIV y XV, la mujer era “un mal necesario”, mientras que otras culturas tenían percepciones diferentes. En la Europa feudal y renacentista, en el terreno religioso, las mujeres eran santas o vírgenes, es decir se encontraban en el nivel jerárquico de intercesoras ante Dios, igual que en la actualidad. Mientras que en las culturas mesoamericanas, existían diosas y sacerdotisas, las diosas eran seres con poderes para dar y quitar.

 

La imagen actual de la mujer, en las sociedades capitalistas, deriva más del paradigma europeo que del mesoamericano, donde la mujer es el sexo débil, debe ser madre y cuidadora de hijos, no debe estudiar o estudiará mientras se casa; la mujer deberá depender de un hombre, será paciente y sabrá esperar pasivamente, entre muchos otros papeles asignados. En resumen, la mujer sufrida, como escribió Octavio Paz. En ese paradigma dual, el hombre tiene lo suyo: no debe llorar, no debe mostrar sus sentimientos, debe ser bien macho, ser activo, entre otros.

Toda esta serie de tabúes o paradigmas culturales generan tensiones emocionales, autorrechazo, baja autoestima, neurosis, angustia, depresión, entre otras, las cuales se manifiestan con problemas de la piel, dolores óseos y musculares, alteración del sueño, insatisfacciones y muchas otras expresiones patológicas.

Por su parte las condiciones de vida, como son las características y dimensiones de la viviendas, su higiene, iluminación, ventilación, presencia o ausencia de áreas verdes, disponibilidad de servicios, entre otras, son factores que contribuyen en la expresión de patologías diversas, el hacinamiento genera neurosis y violencia. El estilo de vida, como la alimentación y la actividad física, condicionan también la presencia potencial de desequilibrios en la salud.

Las interacciones sociales y laborales, la satisfacción o insatisfacción que puedan generar en cada individuo, la intensidad de dichas actividades y sus condiciones, los periodos de descanso y muchas otras, son factores que influyen en la salud del ser humano. Y definitivamente las características emocionales de individuo le permitirá asumir su pasado, presente y futuro con una percepción positiva o negativa: perdón, comprensión, amor, conocimiento o rencor, amargura, tristeza, frustración, odio, entre otras.

Rubik

Las causas mencionadas interactúan para generar condiciones patológicas o un estado dinámico de salud. Cada ser humano es único e irrepetible y expresará un estado de salud o enfermedad particular; para lograr la conservación y/o recuperación de la salud se requiere el entendimiento de que hay factores sobre los cuales no se puede influir, como son las características genéticas y otras que sí, como la herencia cultural, las condiciones y el estilo de vida, las interacciones sociales y laborales y las características emocionales. Observarlas, entenderlas y actuar sobre ellas permite al individuo generar cambios positivos para mejorar su calidad de vida, conservar y/o recuperar la salud individual y familiar.

 

En el proyecto El Ahuehuete, herbolaria se impulsa la atención solidaria y no invasiva. Se ofrece consulta y orientación gratuita sin distingo de características raciales, económicas, preferencias ideológicas o sexuales, o cualquier otra particularidad. Se promueve el uso de las microdosis, medicina tradicional indígena y terapia de bio­resonancia, para lograr que el individuo afectado recupere su estado de equilibrio.

Este proyecto se ubica en la Calle Niños Héroes No. 41, Plaza del Vergel, Local 3, Col. Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Para mayor información llamar a los teléfonos 442-377-5127 o al 414-107-0194 o escribir a contacto@elahuehuete.com.mx

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)

 

 

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