El conocimiento científico y tradicional en la construcción de instrumentos musicales: el caso de la Jarana veracruzana

La jarana tradicional veracruzana, es el instrumento fundamental del fandango o huapango jarocho, veracruzano o sotaventino. En el fandango, reconocido como género musical emblemático de México, es donde se engendra y recrea el son jarocho.

La jarana jarocha se deriva de la guitarra barroca. Existen variantes en tamaño y formas, así como en la técnica de construcción. Las hay escarbadas en una sola pieza de madera o ensambladas en varias partes. Existen diferentes clasificaciones regionales, principalmente por el tamaño y no por el registro en la voz del instrumento; en la cuenca del Papaloapan se reconocen el “chaquiste”, el “mosquito”, “primera”, “segunda” y “tercera.”

En la región de la Sierra de los Tuxtlas (San Andrés, Santiago y Catemaco) existe una variedad mayor en cuanto a la clasificación de los instrumentos como la “tercerola”, la cual es de dimensiones mayor a la “tercera” y que generalmente tiene cinco órdenes dobles de cuerdas. La “tercera” en los instrumentos más antiguos tenían diez cuerdas, actualmente se hacen de ocho cuerdas con tres órdenes dobles, la segunda y la primera con ocho cuerdas, el “requinto” de ocho cuerdas, el medio “requinto”, el cuarto de “requinto”, estás últimas son las más pequeñas y tienen seis cuerdas. En el caso de la guitarra de Son la clasificación es ligeramente distinta: la guitarra grande de Son o guitarra entera (Leona o León), la tres cuartos de guitarra de Son, la media guitarra de Son, el requinto, el medio requinto de guitarra de Son, todos ellos de cuatro cuerdas simples y tocados con un cuerno de vaca, llamado espiga o plectro.

Los constructores veracruzanos reconocen que tradicionalmente, para la fabricación y acabado de la jarana se han empleado maderas nativas, fibras, “cortezas” de palmas y mucilagos obtenidos de orquídeas de la región, pero los procesos comerciales han erosionado el conocimiento tradicional y actualmente se han sustituido los mucílagos por adhesivos comerciales y las fibras naturales por otras de origen sintético.

México, posee entre el 10 y 12 por ciento de las especies biológicas conocidas del mundo y un alto porcentaje de éstas son endémicas, es decir solo habitan, de forma natural, en un área restringida. Por su biodiversidad, México, se ubica entre los cinco primeros países, de los llamados megadiversos y ocupa el tercer lugar entre los cinco países con mayor numero de especies endémicas. Veracruz ocupa el tercer lugar en biodiversidad de México y en riqueza de plantas vasculares ocupa el primer lugar con 5 mil 472 especies.

Particularmente las especies biológicas utilizadas en la construcción de la Jarana tradicional veracruzana son las palmas Astrocaryum mexicanum, Roystonea dunlapiana y Attalea butyracea; de la orquídeas resaltan los géneros Bletia, Cryptopodium, Govenia y Prosthechea y de las especies arbóreas Cedrela odorata, Enterolobium cyclocarpum, Bursera Simaruba, Manguifera indica, Tabebuia chrysantha, Swietenia macrophylla, Juglans pyriformis, Platymiscium dimorphandrum, Astronium graveolens, Pithecellobium arboreum, Manilkara zapota, Cordia alliodora, Trichilia havanensis, Cordia dodecandra, Platymicium yucatanum, Dipholis minutiflora, y Pachira aquatica.

Particularmente para la elaboración de la caja acústica, el brazo, la cabeza, el paletón y el clavijar o clavijero de la jarana veracruzana se emplean las especies Cedrella odorata, Swetenia macrophylla, Cordia alliodora, Tabebuia chrysantha, Enterolobium cyclocarpum, Bursera simaruba y Trichilia havanensis. Los travesaños normalmente son de Cedrella odorata, Swetenia macrophylla o Platymiscium dimorphandrum. La tapa armónica generalmente se elabora con Cedrella odorata. El puente se construye con madera de Platymiscium dimorphandrum o Swetenia macrophylla y el diapasón con Platymiscium dimorphandrum, Platymiscium yucatanum o Cordia dodecandra.

Para entrastar se usan nudos con cáñamo o corazón de fronda de Attalea butyraceae, de carrizo o cuerno de vacuno. Las clavijas se elaboran con Platymiscium dimorphandrum, Dipholis minutiflora o Pachira aquatica, algunos constructores todavía preparan los adhesivos con los mucilagos obtenidos de los bulbos de diversas especies de las orquídeas mencionadas en el texto.

Como se puede apreciar, para desarrollar el arte de la construcción de instrumentos musicales, es necesario estudiar las características de las especies utilizadas y proponer planes de manejo que garanticen el uso racional de los recursos vegetales para lograr la autonomía y la sustentabilidad en la fabricación de instrumentos musicales y de otros bienes culturales. Es indispensable la fusión del conocimiento científico y tradicional, promoviendo la innovación y la creatividad con el entendimiento de los recursos naturales y sus interacciones biológicas.

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza y Luis Gilberto Lavalle Guilen

 

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)

 

 

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