El susto y la fragmentación del alma

Hoy en día las situaciones emocionales críticas se han multiplicado en forma, en recurrencia e intensidad: robos a casa habitación, secuestros, asesinatos, violaciones, abuso y acoso sexual, asalto callejero, amenazas laborales, violencia escolar, accidente vehicular, pérdida violenta de seres queridos o bienes, entre muchas otras formas que causan, lo que la terapéutica tradicional mesoamericana denomina, susto o espanto.

Durante este proceso, los que la viven, sufren el desprendimiento o fragmentación del alma, como lo señalan los médicos tradicionales, quedando separada del individuo, lo que provoca diversas afecciones como son: “angustia en el corazón”, “humor opresivo”, “pérdida de alma” o “mal de aire”.

Cuando el alma se separa o fragmenta, se pierde o se queda en el sitio del susto, lo que provoca que el individuo pierda el apetito, sienta debilidad y depresión, duerma mucho, le den ganas de llorar y su sueño sea agitado, se le mire como espantado y atontado, a veces con signos de demencia.

El que perdió el alma sueña que se cayó estando borracho, que se asusto cruzando un río, o que su animal compañero estaba perdido o herido en el monte, entre las imágenes modernas, están las caídas desde un vehículo (bicicleta, motocicleta, tractor, avión), que es secuestrado o agredido física o sexualmente.

El susto o espanto es un proceso estresante que ocurre en un momento muy breve y de forma intensiva, por lo que supera las capacidades del organismo para recuperar su estado previo, por ello la medicina tradicional habla de fragmentación del alma, es decir que la presión superó la capacidad de resiliencia o elasticidad del organismo.

Para recuperar el estado de equilibrio
del individuo espantado, se deben realizar diversas actividades y acciones, dentro de
las cuales están las de carácter individual, familiar, el uso de remedios herbolarios, la participación de un chamán o curandero o el uso de la terapia anti-estrés.

Entre las actividades y acciones de carácter individual están el reposo y la re exión, es decir el análisis de las circunstancias bajo las cuales ocurrió el susto, con la nalidad de lograr un aprendizaje signi cativo, es de suma importancia que el paciente pueda de forma presencial y/o a distancia observar

el sitio donde ocurrió el susto a n de que trasmute las imágenes que quedaron grabadas en su mente por otras más objetivas. En esa re exión el paciente debe llegar a una conclusión fundamental: reconocer los equívocos y perdonarse a sí mismo y a quienes potencialmente tuvieron que ver en el hecho del susto.

Si se acepta que lo que se llama “alma” es energía del individuo, en consecuencia no
importa la distancia entre el sitio del susto y aquel donde se encuentra el espantado, pues, entonces el “alma” o cualquier fragmento de ella, podría “viajar” hasta su cuerpo en un breve tiempo. El uso de elementos tecnológicos de la modernidad, como los buscadores geográ cos del internet, podrían contribuir a ubicar las imágenes del sitio y con ello “guiar” al alma de vuelta a su cuerpo.

Por su parte los familiares cercanos pueden contribuir favoreciendo el descanso y la reexión, no es pertinente obligar o cuestionar al espantado, o forzar el proceso de re exión, porque solamente provocaran más cerrazón y aislamiento. Inútil y contraproducente es pensar en el uso de la psiquiatría y los psicofármacos. Facilitar los procesos individuales es más adecuado, así como preparar remedios herbolarios con las siguientes plantas medicinales: contrayerba, albahaca, hierba de Santa María o pericón y esta ate.

También se puede contribuir sahumando al espantado y sus áreas de vida, puede ser con la ayuda de un chamán o curandero, si no se tiene uno disponible, lo pueden realizar los familiares utilizando las plantas mencionadas y copal. El chamán o curandero utilizando un sahumador quemará copal, que es un alimento de los dioses y puri cador del aire ambiente, dará oraciones a los dioses pidiendo el perdón, la devolución de la salud, o del alma perdida; exhortaciones al cuerpo del enfermo para que se cure y llamados al alma para que regrese.

Los ritos chamánicos pueden realizarse
en la casa del enfermo, en el sitio donde se perdió el alma o bien el sitios sagrados, sobre todo en las montañas cercanas. Los principales objetos de la parafernalia chamánica son velas, plumas, ores, copal, gallinas, aguardiente, tabaco, hierbas, infusiones, pomadas y otros medicamentos.

Como se puede apreciar, el susto o espanto pueden provocar el desprendimiento del alma, su fragmentación o pérdida. Para recuperar la salud, de acuerdo con la medicina tradicional, se requiere que el alma retorne al cuerpo, por lo que es necesario una terapéutica que facilite o guíe este proceso.

Hoy, además de los ritos chamánicos, de los remedios herbolarios y procedimientos psicológicos, se cuenta con terapéuticas tecnológicas como el equipo gENIO, denominado terapia anti-estrés, el cual equilibra los niveles energéticos del organismo, logrando que el individuo recupere su estado previo.

La terapéutica tecnológica gENIO se promueve en El Ahuehuete, herbolaria, en donde también se impulsa la atención solidaria y no invasiva. Se ofrece consulta y orientación gratuita sin distingo de características raciales, económicas, preferencias ideológicas o sexuales, o cualquier otra particularidad. Se promueve el uso de las microdosis, medicina tradicional indígena y terapia de bio­resonancia, para lograr que el individuo afectado recupere su estado de equilibrio.

Este proyecto se ubica en la Calle Niños Héroes No. 41, Plaza del Vergel, Local 3, Col. Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Para mayor información llamar a los teléfonos 442-377-5127 o al 414-107-0194 o escribir a contacto@elahuehuete.com.mx

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)

 

 

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