Enfermo y emociones

PARA DESTACAR: La sociedad de consumo provoca una gran carga de emociones negativas y sólo ofrece paliativos médicos para los síntomas: analgésicos, pero no tiene las herramientas metodológicas para orientar y guiar al paciente para que busque el origen del dolor y lo elimine mediante cambios reflexivos en su estilo de vida.

La ciencia positivista no dispone de mecanismos para medir y evaluar la tristeza, la felicidad, la desesperación, la angustia o cualquier otra emoción, pero éstas afectan la salud del individuo y de los colectivos humanos. Las emociones, la condición biológica y las condiciones socioeconómicas interactúan para determinar la salud de los individuos, de tal forma que por ejemplo: el hacinamiento genera ansiedad, el fracaso económico depresión, la pérdida de un ser querido o un estatus laboral tristeza, manifestándose como dolores corporales, alteraciones del ciclo de sueño y vigilia, entre otras.

La intensidad y permanencia de la emoción negativa depende de diversos factores como son: las características del individuo y su resiliencia, es decir su capacidad para regresar a su estado original una vez que la fuerza de presión externa deja de actuar, su capacidad reflexiva y el aprovechamiento de las terapéuticas alternativas para apoyar en este proceso de liberación de emociones dañinas.

En el cuerpo humano, cada órgano o componente está vinculado estrechamente con determinadas emociones, de esta forma el hígado y el páncreas son el centro de la ira; los riñones del miedo y el temor, los huesos de la capacidad de resistencia; las articulaciones del movimiento; las vías respiratorias, del deseo de vivir; los cabellos, de la libertad; la cabeza, de la comunicación con el entorno, entre otros.

La sociedad de consumo, provoca una gran carga de emociones negativas y sólo ofrece paliativos médicos para los síntomas: analgésicos, antiinflamatorios y posteriormente cirugía, pero no tiene las herramientas metodológicas para orientar y guiar al paciente para que busque el origen del dolor y lo elimine mediante cambios reflexivos en su estilo de vida, porque entonces se acaba el lucro de la actividad médica.

Es común que como resultado de situaciones emotivas críticas, como son enojos, frustraciones, pérdidas, desilusiones, entre otras, se presenten trastornos diversos: dolores de espalda y de las extremidades, problemas en el sistema respiratorio o digestivo, las cuales más que analgésicos y antiinflamatorios, requieren terapias corporales como masajes y sobadas, donde además de la energía del terapeuta, el paciente recibe las bondades de las plantas medicinales en el ungüento o pomada, además de poder ingerirlas en diversas presentaciones como infusiones o microdosis.

Existen infinidad de test o cuestionarios para guiar la búsqueda de la emoción negativa que provoca el malestar, pero teniendo en cuenta la diversidad del comportamiento humano, lo menos complejo es en primer lugar lograr la apertura mental, esto significa dejar de lado las ideas preconcebidas e internarse en la vereda de la reflexión y el autoanálisis, ¿por qué estoy en la condición actual?, ¿cómo es mi vida?, ¿mis deseos y expectativas son realistas, puedo alcanzarlos?, entre muchas otras interrogantes que se deben generar y responder. Un científico señalaba que era muy importante la pregunta, porque en dependencia de su claridad y precisión se obtendrá una respuesta también clara y precisa.

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Por ejemplo, actualmente es muy común escuchar entre los jóvenes la expresión “estoy aburrido”. El aburrimiento, la soledad, el vacío existencial pueden llevar a la depresión, al abandono o negativa a usar las fuerzas propias para cambiar y transformar positivamente el entorno.

El aburrimiento es melancolía y está relacionada con una carencia, un vacío existencial al no tener un sentido de vida. La sensación de soledad implica la necesidad expedita de vincularse con algún grupo social real o ficticio, de ser aceptado. La expresión “estoy aburrido” incluye una necesidad de “diversión” la cual se satisface artificialmente mediante la programación televisiva, las redes sociales, la evasión de la realidad a través de la música individualizada (audífonos). Es decir, ante el aburrimiento y la soledad, ante la incipiente depresión y ansiedad, se buscan acciones excitantes y peligrosas: alcohol, sustancias que alteran la realidad, retos, acciones extremas sin observar mínimamente las consecuencias.

Toda esta compleja situación se manifiesta con una alteración involuntaria o voluntaria del patrón de sueño y vigilia, lo que lleva a una compleja situación bioquímica y finalmente a procesos de ansiedad. Ya en ese punto, la psicología y más específicamente la psiquiatría lucrativa, señalará la necesidad de la ingesta de antidepresivos y otros psicofármacos, sin preocuparse por estimular en el paciente la necesidad de la búsqueda del sentido de vida.

En el proyecto El Ahuehuete, herbolaria se impulsa la atención solidaria y no invasiva. Se ofrece consulta y orientación gratuita sin distingo de características raciales, económicas, preferencias ideológicas o sexuales, o cualquier otra particularidad. Se promueve el uso de las microdosis, medicina tradicional indígena y terapia de bio­resonancia, para lograr que el individuo afectado recupere su estado de equilibrio.

Este proyecto se ubica en la Calle Niños Héroes No. 41, Plaza del Vergel, Local 3, Col. Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Para mayor información llamar a los teléfonos 442-377-5127 o al 414-107-0194 o escribir a contacto@elahuehuete.com.mx

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)