Fisiología del estrés y alternativas no invasivas para su tratamiento

De forma coloquial el término “estrés” se usa ampliamente, pero pocos comprenden sus procesos fisiológicos y las terapéuticas no invasivas para su corrección, puesto que existe mitos como de que “debemos aprender a vivir con estrés”, que las empresas requieren personal con “capacidad” de soportar la presión laboral, porque “el tiempo es dinero”.

El estrés expresa la fuerza de respuesta (tensión) generada por un determinado organismo ante la presión de factores externos naturales o sociales (frío, calor, sustancias tóxicas, radiaciones, actividad laboral, relaciones humanas, entre otros), a los cuales se les denomina estresores. El estrés representa una secuencia de cambios en el equilibrio de las condiciones físicas, biológicas, anímicas, espirituales y mentales del individuo.

Todo proceso generado por la presión de factores naturales o sociales, sobre un determinado organismo, desencadena el Síndrome de Adaptación General, el cual presenta las siguientes tres fases:

Fase I o de alarma. El organismo manifiesta una inmediata respuesta o estrés que se caracteriza por la estimulación del sistema simpático y del hipotálamo­hipófisis­adrenal.

Fase II o de resistencia. El organismo consigue responder adecuadamente al estresor, sin grandes daños o perjuicios a su homeóstasis o equilibrio.

Fase III o de afección. Es cuando la duración o intensidad del factor estresor superó el límite de resiliencia y el organismo no puede recuperar su forma y función original, por lo que se presentan daños que incluyen: descontrol hormonal, reducción acentuada del sistema inmunológico, entre otros.

La afección puede ser por causas estacionales como el frío, viento, humedad, entre otras, y el individuo presentará malestares, que pueden ser leves o agudos, en dependencia de sus propias características y de la intensidad y duración del estresor. Algunas afecciones estacionales son la gripa, el resfriado, la tos, la bronquitis, la conjuntivitis, entre otras.

También hay afecciones relacionadas con las fases de tránsito de vida como las de índole infantil: sarampión, varicela o rubiola, o la de edad adulta como visión disminuida, alteración del ciclo del sueño, perdida de la memoria, entre otras.

Por otra parte hay afecciones relacionadas con el estilo de vida, entre estas, las relacionadas con la alimentación, el sedentarismo, el hacinamiento, la contaminación. Algunas de estas afecciones son la diabetes, tumoraciones, gastritis, colitis, reflujo, dolores articulares, entre otros.

Así mismo están las afecciones causadas por situaciones emocionales críticas, como son el desempleo, la devaluación, las malas noticias, la pérdida física de familiares, el secuestro, asalto o robo de bienes, las separaciones, entre muchas otras.

Y también debemos mencionar como factores estresores a la herencia tanto biológica, como emocional y cultural de los individuos, que en su conjunto también generan afecciones leves, graves o crónicas.

Cómo-saber-si-sufro-estrés

Para minimizar o reducir las afecciones generadas por los factores estresores tenemos un arsenal de respuestas, las hay de índole cultural, social, ambiental, organizacional y las terapéuticas no invasivas. Entre las primeras están las mejoras paulatinas al estilo de vida: alimentación sana, higiene, iluminación y ventilación de la vivienda, implementación de rutinas de ejercicio físico, reforestación y enriquecimiento vegetal de los espacios públicos, reducción del vertido de residuos, estructuras organizativas civiles para recuperar los poderes sociales, entre muchas otras.

Entre las alternativas terapéuticas para minimizar los efectos de los factores estresores y recuperar la homeóstasis del organismo, mencionaremos las siguientes:

La ingesta de especies biológicas (plantas y hongos) del grupo de los adaptógenos como son Ginkgo, Cordyceps, Ganoderma, Imonotus, lentinula, Trametes, jengibre, equinacea, sauco, hierba de San Juan, entre otras. Así como el uso de sistemas tecnológicos como el denominado gENiO iOS el cual genera frecuencias sanadoras para el usuario, facilitando la recuperación de la homeóstasis de los niveles energéticos característicos de los procesos orgánicos y emocionales; creando de esta forma condiciones para recuperar un estado de salud óptimo, restableciendo el orden y la armonía del organismo.

En el proyecto El Ahuehuete, herbolaria se impulsa la atención solidaria y no invasiva. Se ofrece consulta y orientación gratuita sin distingo de características raciales, económicas, preferencias ideológicas o sexuales, o cualquier otra particularidad. Se promueve el uso de las microdosis, medicina tradicional indígena y terapia de bio­resonancia, para lograr que el individuo afectado recupere su estado de equilibrio.

Este proyecto se ubica en la Calle Niños Héroes No. 41, Plaza del Vergel, Local 3, Col. Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Para mayor información llamar a los teléfonos 442-377-5127 o al 414-107-0194 o escribir a contacto@elahuehuete.com.mx

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)