La privatización del agua para consumo humano en México y las respuestas de la sociedad civil

En México, el 88.7 por ciento de la población recibe agua potable o clorada mediante tubería en su domicilio, mientras que 13 millones 560 mil habitantes, se abastecen de agua en tomas fuera de su vivienda, pozos artesanos, ríos, arroyos, manantiales, llave pública, pipa o incluso agua de lluvia.

El agua entubada, potable o clorada, sale de las instalaciones públicas encargadas de su tratamiento con una calidad apropiada para el consumo humano; pero esta decrece conforme transita por la red de distribución, la cual por su deficiente mantenimiento presenta fugas o agentes contaminantes. Por su parte, el agua transportada en recipientes abiertos desde fuera de la vivienda se contamina con materia orgánica y microorganismos.

La privatización del derecho humano y constitucional al agua se ha dado debido a que el gobierno no invierte lo suficiente en infraestructura para la distribución de agua, así como para el mantenimiento de la misma, concesiona las fuentes de agua a las empresas privadas y estas invierten grandes cantidades de dinero en publicidad para inducir al consumidor a la adquisición de agua embotellada.

Actualmente el mercado del agua embotellada para consumo humano en México esta concentrado principalmente en cuatro empresas trasnacionales Danone, con el agua Bonafont que controla cerca del 40 por ciento del mercado; Coca­Cola con Ciel, el 25 por ciento; Pepsicola con e­pura, el 20 por ciento y Nestlé cerca del 10 por ciento. El valor nacional de mercado del agua embotellada alcanzó los 13 mil millones de dólares en 2015. El 70 por ciento del mercado del agua embotellada se concentra en el segmento de las botellas individuales y el 30 por ciento en el de los garrafones de 20 litros.

De acuerdo al artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, “Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible. El Estado garantizará este derecho”.

La publicidad de las trasnacionales Coca­Cola, Pepsicola, Danone y Nestlé exacerban las condiciones del agua entubada, sobre todo en lo que respecta a la presencia de sales e inducen a la “protección” de la salud de la familia, entre otras sugerencias que provocan miedo a las enfermedades y llevan al consumidor a adquirir el agua embotellada.

Los estados de la República, donde los ciudadanos gastan más dinero en la adquisición de agua embotellada individual son: Distrito Federal con 1412 pesos anuales por persona; en Querétaro, 1400 pesos; Quintana Roo, 1284; Jalisco, 1252 y Zacatecas con 1152 pesos, cifras que pueden ser superiores.

Las principales causas que promueven la privatización del agua para consumo humano son:

a) Fusión de intereses económicos entre funcionarios públicos, empresas trasnacionales y empresarios mexicanos. b) Desinterés del Estado para mejorar la infraestructura y dar mantenimiento a los sistemas de abasto de agua entubada. c) Campañas publicitarias agresivas de los grandes monopolios para fomentar el consumo de agua embotellada. e) Desorganización de la sociedad civil. f) Miedo del consumidor a las enfermedades. g) Ideología predominante del “consumo rápido” y pérdida del conocimiento familiar.

Las consecuencias del consumo de agua embotellada son:

a) Alta erogación monetaria por parte del consumidor y evasión de la responsabilidad gubernamental. b) Enriquecimiento de empresas trasnacionales, empresarios nacionales y políticos, así como dependencia de la sociedad civil de las empresas purificadoras y violación de los preceptos constitucionales. c) Alta generación de residuos sólidos (polímeros PET, PVC y otros), contaminación de agua y aire, así como generación de sitios de crecimiento de organismos dañinos (moscas, mosquitos, cucarachas).

Algunas de las opciones para rescatar los derechos humanos y constitucionales sobre el derecho al agua de consumo humano son:

a) Organización de la sociedad civil, para exigir el apego de los gobiernos a los preceptos constitucionales y a los derechos humanos. b) Desarrollo de opciones ecotecnológicas para disponer de sistemas purificadores eficientes y de bajo costo. c) Promoción de la cultura del uso de agua para consumo humano de calidad apropiada. e) Eliminación de la cultura del “agua embotellada” generada por monopolios trasnacionales. f) Uso de agua de purificación propia. g) Instalación de bebederos purificadores en escuelas, oficinas, fabricas, centros sociales, etc. bajo la administración de organizaciones de la sociedad civil.

La Asociación Red Verde, A.C.,con sede en Tequisquiapan, promueve el uso de filtros purificadores de agua domésticos para recuperar la autonomía familiar en la disponibilidad de agua purificada para consumo humano, eliminar el gasto familiar en la adquisición de botellones y botellas individuales, minimizar la generación de residuos poliméricos, las enfermedades gastrointestinales y la emisión de partículas tóxico peligrosas por la quema de polímeros residuales.

Si desea mayor información sobre los filtros purificadores de agua domésticos que promueve la Asociación Red Verde, A.C., escriba al correo electrónico cenciart@yahoo.com

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

 

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)

 

 

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