Las áreas verdes en Querétaro: entre el mito y la realidad

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las áreas verdes son imprescindibles para mejorar la calidad de vida de los habitantes de zonas urbanas, ya que contribuyen al bienestar físico y emocional de los ciudadanos, y reducen el impacto generado por la industria, la circulación vehicular, las áreas habitacionales, entre otros. Esta organización señala que para amortiguar los efectos del crecimiento económico de una ciudad es necesario contar con una cantidad mínima de entre 10 y 15 m2 de área verde por habitante, aunque otras instituciones aconsejan que sean entre 15 y 20 m2 de área verde por habitante.

En la legislación estatal no se define el concepto de área verde; pero la podemos entender como un espacio urbano o periurbano ocupado con árboles, arbustos o plantas herbáceas cuya función es el esparcimiento, la recreación, el amortiguamiento ambiental, la ornamentación, la recuperación y rehabilitación del entorno o similares. En México “área verde” es toda aquella superficie que tiene especies vegetales, sin importar su tamaño, origen, distribución, abundancia, riqueza, edad o condición fitosanitaria. En la legislación francesa sólo se consideran como tales a las superficies, con especies vegetales, superiores a los mil metros cuadrados.

Particularmente, el municipio de Querétaro, zona emblemática del crecimiento económico del estado, ha presentado históricamente un déficit de áreas verdes; para 1970 poseía 4.5 m2 por habitante; en 2006, aproximadamente 6 m2; actualmente se habla de 9 m2 por habitante. Pero el análisis cuantitativo no basta, es necesario considerar diversas variables, como son: el tamaño, la distribución en la ciudad, su diversidad biológica y de estratos (árboles, arbustos y hierbas), la edad de los ejemplares y su condición fitosanitaria; parámetros, en su mayoría, no registrados para a las áreas verdes de Querétaro.

La diversidad biológica es un tema de relevancia, ya que de acuerdo a la fracción I de artículo 517 del código municipal de Querétaro está prohibido el establecimiento de las siguientes especies vegetales: casuarina, eucalipto, hule pirul, jacaranda y otras similares. Aunque, la fracción II del mencionado artículo indique lo contrario, situación común en la legislación mexicana.

En este sentido, el lector puede observar que muchas de las especies de las áreas verdes de Querétaro son exóticas, es decir no son oriundas ni de México ni mucho menos de Querétaro, como las palmeras canarias, los pirules, o las 90 mil jacarandas que el gobierno del estado señala como logro emblemático de la actual administración.

No es necesario ser especialista en el ramo de la botánica o las ciencias forestales para reconocer que el semidesierto y la región del matorral caducifolio que ocupan una gran porción del territorio queretano tiene una condición limitativa: el agua. Por ello es necesario el establecimiento de especies nativas como el mezquite, el huizache, la yuca, los agaves o magueyes — de los cuales, Querétaro posee treinta y tres especies diferentes— los cedros, las cactáceas, el guajillo, entre muchas otras de las 129 especies ya registradas y documentadas por el Jardín Botánico Regional de Cadereyta.

Las especies vegetales mencionadas, por ser nativas, poseen tolerancia a la escasez de agua, resisten la alta radiación, así como alta y baja temperaturas, no requieren grandes inversiones en su mantenimiento y poseen propiedades ornamentales, entre otros muchos usos humanos.

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Por su parte, las especies exóticas o introducidas presentan, entre otros, los siguientes problemas: pueden invadir los ecosistemas y desplazar a las especies nativas, requieren riegos de auxilio y cuidados fitosanitarios, lo que incrementa los costos de mantenimiento.

Es necesario que las instituciones públicas estatales como la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SEDESU), la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas (SDUOP), entre otras, coordinen las actividades para incrementar, no solamente la cantidad de áreas verdes, sino verificar los parámetros que indican su calidad: mayor presencia de especies nativas respecto a las exóticas, adecuada condición fitosanitaria, edad de los vegetales, ya que árboles enfermos y viejos no contribuyen a mejorar la calidad del aire en Querétaro, la cual no es significativamente buena (ver Tribuna de Querétaro No. 726, pág. 17).

Para que ocurra lo señalado, se requiere que la sociedad civil vigile las actividades gubernamentales en lo relativo al establecimiento y cuidado de las áreas verdes, exija trasparencia en el origen y costo de los ejemplares vegetales que se plantan en las áreas urbanas, ya que no es concebible que se adquieran a la iniciativa privada cuando existen organismos gubernamentales con capacidad y conocimiento en la propagación de especies vegetales nativas como el mencionado Jardín Botánico Regional de Cadereyta y el Fideicomiso Queretano para la Conservación del Medio Ambiente.

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

 

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)

 

 

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