Las feromonas y la disfunción eréctil

Persiste la discusión sobre la posibilidad real del uso de la feromonas para contribuir en la atracción y excitación sexual de seres humanos. Desde la perspectiva del estudio empírico, la orientación es dilucidar el potencial uso de las sustancias feromonales como una alternativa natural para minimizar la disfunción eréctil.

La excitación sexual deriva o viene dada por diversos factores tanto biológicos como culturales como son la imaginación, la percepción visual, las texturas, los olores y sabores, así como resultado de las vibraciones auditivas. Dentro de concepto de imaginación se agrupa toda aquellas acciones que recrean mentalmente una experiencia sexual. Además de estos aspectos están los relacionales con circunstancias específicas como la ideología, la moral, entre muchos otros aspectos.

Respecto a los sentidos, se pueden dividir en dos grupos, los de naturaleza distante, es decir que no implican un contacto directo como son la vista, el oído y el olfato, y los de naturaleza cercana, que implican necesariamente el contacto directo como son el tacto y el gusto. Con la vista se perciben formas, volúmenes, texturas, imágenes que al llegar a la retina y al nervio óptico, se trasladan a la corteza cerebral generando una imagen subjetiva, apropiada o no al sujeto que la percibió. Mediante el oído se reciben ondas sonoras, que en dependencia de otros factores serán agradables o desagradables para el sujeto. Con el olfato se reciben aromas y sustancias feromonales que influyen en los procesos de excitación del individuo. El tacto y el gusto son sentidos de cercanía interpersonal, pero que también influyen en la memoria, al recordar, mediante estímulos táctiles o gustativos, situaciones pasadas.

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Las feromonas se han empleado exitosamente en la industria cosmética, la cual reserva la información de forma muy estricta. Por otro lado las publicaciones científicas de acceso libre, aún se encuentran discutiendo sobre la posibilidad real del uso de la feromonas para contribuir en la atracción y excitación sexual de seres humanos. El análisis bioquímico y neurofisiológico de una sustancia requiere de procesos experimentales largos y costosos para identificar las sustancias, uniones y vías que utilizan las mismas. Desde la perspectiva del estudio empírico, la orientación es dilucidar el potencial uso de las sustancias feromonales como una alternativa natural para minimizar la disfunción eréctil.

La disfunción eréctil se sucede por diversas causas, unas de origen orgánico y otras de naturaleza cultural y psicológica, pero de manera general el problema radica en una reducción de la libido o en la incapacidad para lograr la erección total o parcial o de sostenerla por tiempo suficiente para una relación sexual satisfactoria, esto en el sexo masculino.

La zona cerebral donde se controla el apareamiento y el comportamiento reproductivo son las neuronas hipotalámicas, las cuales secretan la hormona liberadora luteinizante o liberadora de gonadotrofinas. Este sistema hipotálamo hipofisario controla la función gonadal y ovárica. Las copulinas, forman parte del grupo de las lipocalinas, son pequeños ácidos grasos que están presentes en las secreciones y el epitelio vaginales, se producen en mayor cantidad durante los días fértiles de las mujeres jóvenes (poco antes de la ovulación), la producción de copulina disminuye con el uso de anticonceptivos, con la edad y el climaterio o menopausia.

Las copulinas provocan atracción, excitación y más libertad emocional con respecto al sexo opuesto. Peo también presentan efectos en las mujeres haciéndolas más receptivas hacia su pareja, físicamente más atractiva, su piel se torna más suave, sus ojos más brillantes e irradia un cierto magnetismo que produce atracción. Estas sustancias se encuentran de forma abundante en el sudor. La producción de copulinas se incrementa mediante la practica de relaciones sexuales frecuentes (al menos una vez a la semana), practicando el sexo oral, realizando ejercicios, evitando el uso de desodorantes, antitranspirantes, perfumes, anticonceptivos y otras sustancias.

Como en toda terapéutica para minimizar la disfunción eréctil debe considerarse que, además del uso potencial de las copulinas, deben incorporarse otros elementos como son el uso de la imaginación, la estimulación, los sentidos, los aspectos relacionales, el retiro de conceptos y/o creencias que limitan el desempeño satisfactorio de la actividad sexual, la ingesta de sustancias naturales derivadas de plantas, hongos o animales que mejoren la circulación sanguínea, disminuyan la ansiedad y mejoren otros aspectos de la salud. Eliminar el consumo de tabaco, alcohol y drogas, reducir las situaciones relacionales estresantes y mejorar las circunstancias para desarrollar actividades sexuales satisfactorias.

De esta forma podemos suponer que con la interacción de aspectos subjetivos como la imaginación y objetivos como el consumo de feromonas, uso de los sentidos, mejoramiento de los aspectos relacionales y circunstanciales, así como el consumo de sustancias naturales, se minimizarán los aspectos que limitan la erección y permitirán al individuo y su pareja una relación sexual satisfactoria.

En el proyecto El Ahuehuete, herbolaria se impulsa la atención solidaria y no invasiva. Se ofrece consulta y orientación gratuita sin distingo de características raciales, económicas, preferencias ideológicas o sexuales, o cualquier otra particularidad. Se promueve el uso de las microdosis, medicina tradicional indígena y terapia de bio­resonancia, para lograr que el individuo afectado recupere su estado de equilibrio.

Este proyecto se ubica en la Calle Niños Héroes No. 41, Plaza del Vergel, Local 3, Col. Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Para mayor información llamar a los teléfonos 442-377-5127 o al 414-107-0194 o escribir a contacto@elahuehuete.com.mx

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)

 

 

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