Magnolia y sus propiedades antitumorales

Las plantas, los hongos y los líquenes producen, con base en diversos procesos metabólicos, dos grandes grupos de sustancias, los metabolitos primarios, donde se ubican la celulosa, la lignina, las proteínas, entre otras; y los metabolitos secundarios, los cuales se han identificado como sustancias que permitieron a los organismos adaptarse a diversas condiciones ambientales.

Entre los metabolitos secundarios se encuentran los alcaloides como la cafeína, la morfina, la codeína y la nicotina, de este tipo de compuestos se han reportado 12 mil diferentes, sus principales usos farmacéuticos son como analgésicos, antidepresivos, antitusivos, antihipertensivos, relajantes musculares y afrodisíacos. Los fenoles, en este grupo se reúnen las antocianinas, ácidos fenólicos, lignanos, taninos, pigmentos amarillos, cumarinas, entre otros, sus principales usos son como antioxidantes, antiinflamatorios y analgésicos. Por su parte los terpenos son un grupo con más de 30 mil compuestos, entre los que se encuentran los aceites esenciales y las resinas, entre otras muchas sustancias .

En México se han registrado más de 300 especies vegetales con propiedades antitumorales, agrupadas en 90 familias botánicas, pero solamente 181 especies han sido analizadas experimentalmente. Particularmente la familia Magnoliaceae se compone de 220 especies y aproximadamente el 20 por ciento de sus miembros son endémicas de América. En México se distribuyen naturalmente 12 especies y tres subespecies. Específicamente ‘Magnolia dealbata’, es endémica de México y se distribuye en los estados de Oaxaca, Querétaro, Veracruz, Hidalgo, San Luis Potosí y Nuevo León.

‘Magnolia dealbata’ se usa popularmente como diurético, contra la ansiedad, la hipertensión, la disentería, el dolor de estómago, gripe, asma y como antitumoral. Científicamente se ha demostrado sus propiedades como ansiolítico, anticonvulsivo, antimicrobiano, antidiabético y antitumoral, esta última propiedad se debe a dos de su principales compuestos, el honokiol y magnolol, los cuales son citotóxicos, apoptóticos y quimiopreventivos, es decir encogen y fragmentan las células cancerígenas, regulan la muerte celular, son antiproliferativos y reducen el riesgo de desarrollar esta afección.

La presencia de tumores en las poblaciones humanas se debe a diversos factores: exposición continua a sustancias o partículas toxico peligrosas, ingesta de alimentos procesados e industrializados, estilo de vida insano y situaciones relacionales tóxicas, en éstas últimas se incluye las emociones negativas como son: ira, odio, rencores, fobias, miedos, entre otras. Estas emociones pueden entenderse como contradicciones no resueltas, que pudieron desarrollarse durante la concepción, el desarrollo fetal, la niñez, la adolescencia o cualquier otra etapa de vida.

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La terapéutica hegemónica, en sus versiones pública o privada, basa su tratamiento antitumoral en la quimioterapia, radioterapia y la cirugía, practicas que en muchos casos resultan más dañinas que la propia enfermedad, ya que reducen la calidad de vida del paciente y degradan la economía familiar.

Por su parte, las prácticas terapéuticas no invasivas, buscan, sobre todo, mejorar la calidad de vida del paciente, lograr el entendimiento de que la afección es una etapa de aprendizaje y reflexión, y no deterioran la situación económica de las familias.

De acuerdo con la nomenclatura oncológica, el cáncer tiene varias etapas: la I (inicial), donde si el paciente es tratado con quimioterapia tiene un 47 por ciento de probabilidad de sobrevivir durante cinco años; en la etapa II, 26 por ciento, en la etapa III, 8 por ciento y en la etapa IV, 2 por ciento. ¿Qué deberíamos considerar en un caso donde se presentan tumores?. En primer lugar esta la decisión de utilizar una determinada terapéutica

El 64 por ciento de los pacientes con cáncer solicitan o aceptan terapias alternativas cuando observan que la medicina convencional no responde a la expectativa “ofertada” por los especialistas; por temor a las complicaciones de la quimio o radioterapia y porque no perciben un beneficio medible. Pero el problema de este cambio radica en que se asoman a las terapias alternativas cuando se llega a la etapa III o IV, es decir casi en etapa terminal.

El extracto de magnolia se puede consumir en diversas presentaciones, sea en tintura, 20 a 30 gotas disueltas en agua, al menos 3 veces al día, o bien en microdosis. En la primera forma, la terapéutica es por vía digestiva y en la segunda, vía sistema nervioso central. Puede ser consumida por pacientes pre­cancerosos, es decir aquellos que por cuestiones ambientales, alimentarias o emocionales pueden desarrollar la afección, o por aquellos que ya la presentan, en alguna de sus formas.

La cura del cuerpo y del alma está en la toma de decisión: alejarse de las personas tóxicas, eliminar inercias repetitivas, inconscientes y que han causado dolor, perdonar y perdonarse a sí mismo. El perdón reconoce que no hay personas perfectas pero si actitudes perfectibles y que quien hizo el daño, lo realizó porque en realidad no sabía lo que hacía.

En el proyecto El Ahuehuete, herbolaria se impulsa la atención solidaria y no invasiva. Se ofrece consulta y orientación gratuita sin distingo de características raciales, económicas, preferencias ideológicas o sexuales, o cualquier otra particularidad. Se promueve el uso de las microdosis, medicina tradicional indígena y terapia de bio­resonancia, para lograr que el individuo afectado recupere su estado de equilibrio.

Este proyecto se ubica en la Calle Niños Héroes No. 41, Plaza del Vergel, Local 3, Col. Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Para mayor información llamar a los teléfonos 442-377-5127 o al 414-107-0194 o escribir a contacto@elahuehuete.com.mx

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)

 

 

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