Mal de ojo, entre la envidia y el amor

Fenómenos que no presentan importancia económica se agrupan dentro del concepto de lo esotérico. Si la energía visual desprendida de individuo capaz de provocar “mal de ojo” se pudiera utilizar, se dedicarían recursos y se generarían líneas de investigación científica.

Hasta no ver, no creer, dijo Santo Tomas. Para la ciencia convencional lo que no puede medirse o cuantificarse prácticamente no existe. Muchas de las novedades científicas, como las partículas subatómicas, eran inexistentes para la humanidad, pero su importancia económica y estratégica, en la generación de energía y armas de destrucción masiva, impulsaron la construcción de infraestructura y el establecimiento de líneas de investigación, ampliando el conocimiento de la física subatómica, facilitando con ello la construcción de centrales nucleares, armas y otros errores civilizatorios.

Otros fenómenos, aunque nombrados de forma coloquial y existentes para vastas poblaciones humanas, pero que no presentan importancia económica, se agrupan dentro del concepto de lo esotérico o desconocido, y no se invierte ni se crean líneas de investigación para su estudio, medición y cuantificación. En este sentido se pueden señalar las denominadas afecciones o enfermedades de filiación cultural como el “mal de ojo”.

Seguramente, cuando los pioneros de la física subatómica no habían sistematizado, medido ni cuantificado dichas partículas, ya creían en ellas, se imaginaban y construían hipótesis, para posteriormente construir tecnologías para medirlas, cuantificarlas, separarlas y utilizarlas. Muy probablemente si la energía visual desprendida de un “ojeador” o individuo capaz de provocar “mal de ojo” se pudiera utilizar, se dedicarían recursos y se generarían líneas de investigación científica.

Pero quién sabe, tal vez en un futuro próximo, cuando la industria farmacéutica agote sus “enfermedades” y requiera nuevas entidades nosológicas, recurra a comercializar “fármaco­amuletos” contra el “mal de ojo” u otras afecciones de filiación cultural.

Probablemente todo aquel que lea estas líneas habrá hecho el siguiente ejercicio o percibido el hecho que se describe: un individuo mira fijamente a otro que está de espalda, independientemente si es del mismo o del sexo opuesto, y pasado un breve tiempo, el segundo siente que lo miran y voltea. La explicación primera es que el individuo que es observado en algún momento voltearía, aun sin ser mirado. Pero ¿cómo explicar esa sensación de ser mirado?

Mal de ojo, entre la envidia y el amor

El “mal de ojo” es una afección de filiación cultural existente en todas las regiones del mundo, la cual se caracteriza porque quien la padece presenta desequilibrios repentinos en su estado de salud, como pueden ser dolores de cabeza y estómago, vómitos, problemas oculares o falta de energía.

La “mala mirada” también puede causar daños a los animales domésticos, las plantas y bienes de otro tipo. Esto ocurre cuando un “ojeador” de forma voluntaria o involuntaria mira y halaga a la persona, sobre todo bebés y niños pequeños. El “ojeador” puede ser una persona envidiosa, enferma, hambrienta, sedienta, sudorosa, colérica, melancólica, en estado cálido, o de condición inmoral: borracho, prostituta, adúltero, lujurioso, entre otros.

La principal causa para provocar deliberadamente el “mal de ojo” es la envidia que siente el “ojeador” respecto a su victima, porque ésta posee riqueza material o cultural, belleza, amistad, amor, una familia armoniosa, un buen trabajo, el respeto social, habilidades en diversas actividades y cualquier tipo de éxito.

También puede existir “ojeadores” involuntarios, que causan el mal sin experimentar sentimientos negativos hacia los otros, sino amor. Para prevenir el “mal de ojo” los médicos tradicionales recomiendan diversas prácticas como son: usar prendas de color rojo o azul, metales como el oro o la plata, accesorios de coral, ámbar y azabache, figuras en forma de mano y herraduras, así como imágenes de vírgenes y santos, además de paquetes con ruda y romero.

Para prevenir el “mal de ojo” causado involuntariamente por los padres que llegan sudorosos y en estado cálido, recomiendan que estos se refresquen antes de ver a los hijos pequeños o adultos con predisposición. Los remedios caseros para esta afección incluyen ruda, romero, alcanfor, semillas de ciprés, alcohol, agua de naranja, vinagre, aceite de nardo, entre otros.

Bajo el esquema positivista, para considerar y nombrar científicamente al “mal de ojo” sería necesario disponer de un instrumento tecnológico capaz de cuantificar la energía visual desprendida por el “ojeador”, y de esta forma poder establecer los niveles de riesgo potencial para las personas sensibles. Obviamente este argumento podría convocar a toda clase de burlas. Seguramente las mismas que recibió Ramann cuando desarrolló su teoría que derivó en un instrumento de gran utilidad en el comercio y la economía.

Nombrar las cosas, visibiliza los fenómenos, los convierte en algo tangible, el siguiente paso es problematizarlos, indagar las causas y orígenes, y si fuera el caso medirlos y cuantificarlos. Muchos fenómenos se niegan o esconden simplemente por miedo e ignorancia.

Para ampliar el diálogo sobre afecciones de filiación cultural, los lectores pueden acudir a El Ahuehuete, herbolaria.

En el proyecto El Ahuehuete, herbolaria se impulsa la atención solidaria y no invasiva. Se ofrece consulta y orientación gratuita sin distingo de características raciales, económicas, preferencias ideológicas o sexuales, o cualquier otra particularidad. Se promueve el uso de las microdosis, medicina tradicional indígena y terapia de bio­resonancia, para lograr que el individuo afectado recupere su estado de equilibrio.

Este proyecto se ubica en la Calle Niños Héroes No. 41, Plaza del Vergel, Local 3, Col. Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Para mayor información llamar a los teléfonos 442-377-5127 o al 414-107-0194 o escribir a contacto@elahuehuete.com.mx

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)

 

 

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