Prevención, el principio de Pareto y las terapias no invasivas

En 1785 apareció en español el libro titulado: ‘Medicina doméstica o Tratado completo del método de precaver y curar las enfermedades con el régimen y medicinas simples y un apéndice que contienen la farmacopea necesaria para el uso de un particular’ del Dr. Buchan, de Edimburgo. En ese libro el autor señala que, previo a su publicación, sus colegas, médicos como él, le sugirieron no darlo a conocer, so pena de granjearse el odio de del Colegio Médico de su ciudad, ya que los consejos, al aplicarse por la gente común, reducirían el número de las consultas de los galenos y en consecuencia sus ganancias.

La publicación de libro provocó que el autor fuera odiado por sus colegas, pero aplaudido por la gente común ¿Qué virtud tiene ese libro aún vigente?

En el libro, el autor describe lo que posteriormente el sociólogo y economista italiano, Vilfredo Pareto, en 1848, denominaría el principio de 80­20, y que en Probabilidad y Estadística es conocido como Principio de Pareto. En ambos casos, el Dr. Buchan en 1785 y Pareto en 1848, señalaban que hay procesos simples o proporcionalmente pequeños que contribuyen a resolver gran cantidad de problemas. Mientras que hay procesos complejos que resuelven problemas pequeños.

El Dr. Buchan, en 1785 señalaba que la prevención es decir un modo de vida sano, con una dieta adecuada, un ambiente limpio y ejercicio, son factores que de observarse adecuadamente por los individuos, estos raramente “tendrán la necesidad del médico”. Nada que ver con el paradigma contemporáneo, donde la alimentación está llena de riesgos, los individuos ingieren gran cantidad de sustancias nocivas voluntaria e involuntariamente, se intoxican con la tecnología, tienen un modo de vida sedentario y de gran hacinamiento, lo que obliga a estar en consulta médica permanentemente.

La mayoría de los habitantes de la ciudades grandes y medianas, se ven obligados a vivir hacinados, es decir, con una densidad poblacional elevada; prácticamente todas las ciudades presentan una mala calidad del aire por las emisiones de las industrias y del transporte; la vida citadina genera altas presiones y obliga al consumo de comida rápida y de baja calidad; las personas consumen sustancias para mantener un ritmo “normal”.

Adicionalmente, los ciudadanos ingieren gran cantidad de bebidas alcohólicas y sustancias estupefacientes, como una medida para evadir la realidad mencionada. Se inyectan diariamente su dosis de la programación televisiva y, aquellos que leen, su dosis de información amarillista.

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El resultado de toda esta complejidad, es la presencia de ciudadanos enfermos de la mente, el espíritu y el cuerpo. La medicina convencional no es capaz de resolver esta problemática, la cual solo puede ser resulta mediante la participación consciente, informada y autogestiva de los ciudadanos, con una organización familiar o vecinal mínima.

No es posible construir una receta única para resolver el problema mencionado, pues las soluciones tienen que ser gestadas a nivel familiar y vecinal, pero medidas como el estudio y uso de plantas medicinales, la producción y consumo de vegetales de traspatio o azotea; la limpieza barrial, la eliminación de la dosis diaria de programación televisiva, la eliminación del consumo de cigarros, alcohol y sustancias estupefacientes, el cuidado de la salud emocional, entre otros aspectos, serían en la fórmula de Pareto el 20 por ciento de las medidas, con las cuales se contribuiría a resolver el 80 por ciento de los problemas de salud humana. En palabras del Dr. Buchan, sería la prevención: higiene, alimentación adecuada, ejercicio y mejoramiento del ambiente.

De manera recurrente, en los ciudadanos están las quejas de: “nadie hace nada”, “al gobierno no le importa”, “ojos que no ven, corazón que no siente”, “no pasa nada”, y un largo rosario de expresiones de desesperanza. La mayoría de los ciudadanos en la ciudad y el campo viven con miedo, algunos incluso con terror, debido no solo a los hechos cotidianos de terror gubernamental y del crimen organizado, sino sobre todo por la amplificación de los sucesos que realizan muchos medios de información, los cuales funcionan como promotores del terrorismo oficial.

Las sociedades prehispánicas reconocían que el movimiento u “ollin” era la vida, por su parte la quietud o desesperanza la muerte. El famoso psicoanalista Erich Fromm, dividió la esperanza en pasiva y activa, en la primera los individuos esperan que un mecías o redentor resuelva los problemas, mientras que en la activa toman el poder, reconocen las capacidades y habilidades individuales y colectivas y proceden a generar cambios.

Bertolt Brech, dramaturgo y poeta alemán, dejó escrito una frase visibilizada popularmente por el cantautor cubano Silvio Rodríguez, donde dice: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles”. Cada ciudadano tendrá que elegir qué nivel de hombre o mujer quiere ser y como desea ser recordado por su progenie.

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

 

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)

 

 

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