Tintes naturales mexicanos, arte, cultura y salud humana

Los colorantes naturales en las culturas prehispánicas, durante muchos años, contribuyeron al desarrollo cultural, mágico­ religioso y de la salud espiritual y biológica en sus poblaciones. Esto, porque eran recursos abundantes y, el estudio empírico de cientos de años les demostró los beneficios de estos en diversas áreas del desarrollo humano.

Particularmente en las regiones de Mesoamérica, Aridoamérica y Oasisamérica, los pueblos nativos identificaron, utilizaron y consumieron abundantemente los colorantes naturales sea para aplicaciones en textiles, maderas, papel, materiales cementantes, cosmética, alimentación y otros. Logrando un alto desarrollo cultural y una dieta rica en flavonoides, carotenoides y antocianinas que fortalecían la salud humana. A continuación se describen brevemente algunos vegetales con propiedades tintóreas, su aplicación cultural y los beneficios en la salud humana.

El cempasúchil, denominado botánicamente, ‘Tagetes erecta’, es una flor originaria de la región mesoamericana, de la cual, por su abundancia en flavonoides, los artistas prehispánicos obtenían un colorante amarillo y los gastrónomos de la época preparaban carnes y aves en salsa de cempasúchil y otros platillos, con lo cual ingerían gran cantidad de luteína, sustancia insustituible para reducir la pérdida de la visión. Para elaborar la salsa mencionada utilizaban exclusivamente los pétalos de las flores, con los cuales elaboraban una pasta y con ella aderezaban las carnes de monte y de las aves.

El achiote, nombrado ‘Bixa orellana’, es una planta americana que produce, tras la maduración de sus flores, una cápsula en la que se encuentran sus semillas. El achiote en grano, como dicen en Campeche, contiene alta concentración de bixina, norbixina y la sal de nobixina. La bixina, representa el 80 por ciento de todos los carotenoides presentes en la semilla. La pasta de achiote se ha usado en la gastronomía criolla para la preparación de cochinita pibil, pollo al achiote, panuchos, mucbipollo, tamales, tikinxic, pollo pibil, entre otras. Pero lo extraordinario es que, además de ofrecer un color rojo anaranjado apropiado para teñir y aporta un sabor delicioso a los platillos, el achiote reduce significativamente el colesterol y los triglicéridos.

El maíz morado, conocido como ‘Zea mays’, producto emblemático de la cocina prehispánica base de las tortillas, los tamales, el atole, los elotes hervidos y asados, el esquite, el pozole, los tacos, las enchiladas y un largo etcétera. El colorante que ofrece es el púrpura. Su color está dado por alta concentración de antocianinas, las cuales se relacionan con la prevención de la fragilidad capilar y la prevención de la trombosis.

La vainilla, ‘Vanilla planifolia’, es quizá la orquídea más consumida en el mundo, por su extraordinario sabor y olor es empleada en refrescos, helados, gelatinas, flanes, entre otros muchos alimentos. Se usa como colorante de alimentos, aunque también puede tener otras aplicaciones, por ejemplo textiles. Pero poco se sabe de sus virtudes terapéuticas, pues la vainilla contiene cumarinas, eugenol, fenol y ácido salicílico, todos con propiedades analgésicas, calma dolores musculares, relaja, reduce la ansiedad, entre otras virtudes.

El capulín, ‘Prunus serótina’, un fruto delicioso en fresco, en jalea o mermelada y refrescos. También en tamales de capulín o bebidas alcohólicas. De su fruto y corteza se extrae un colorante café adecuado para textiles y otras aplicaciones. Es rico en antioxidantes, reduce la posibilidad de sufrir alzhéimer y cáncer.

10_TINTES2

Otros vegetales oriundos de América y cuyas aplicaciones están relacionados con la cultura, la gastronomía y la salud son el aguacate, el cacao, los chiles, el jitomate, la guanábana, el zapote negro, el mamey y muchos otros, todos ellos alimentos extraordinarios y con alto contenido se sustancias que conservan y/o recuperan la salud.

En la actualidad los alimentos han perdido su esencia ritual y, elaborados industrialmente, buscan solamente satisfacer la adicción a lo dulce, lo salado, lo suave y lo intensamente coloreado con sustancias químicas dañinas a la salud. Lejos estamos ya de que las nuevas generaciones reconozcan el huitlacoche y sean capaces de explicar algo sobre este parásito del maíz, o que, con excepción de las abuelitas, las generaciones maduras y jóvenes sepan lo que es el nixtamal, proceso biotecnológico de origen prehispánico para lograr transformar el maíz y hacerlo masa y tortillas.

Hoy, cuando el capitalismo neoliberal profundiza la transformación de todo recurso en mercancía, para satisfacer el consumo compulsivo y el ego, por la carencia de autoestima, es necesario profundizar la difusión de información significativa que permita la construcción de conocimiento autogestivo. Para ello es esencial recuperar el conocimiento ancestral y contrastarlo con el contemporáneo, para que, desde un enfoque objetivo, las poblaciones locales reconstruyan sus capacidades y habilidades para la conservación y recuperación de la salud, el arte y la cultura.

Si el lector desea conocer más sobre las cualidades tintóreas y propiedades nutrimentales de los alimentos nativos mexicanos, así como su aplicación artística y cultural, puede dirigirse al Proyecto El Ahuehuete.

En el proyecto El Ahuehuete, herbolaria se impulsa la atención solidaria y no invasiva. Se ofrece consulta y orientación gratuita sin distingo de características raciales, económicas, preferencias ideológicas o sexuales, o cualquier otra particularidad. Se promueve el uso de las microdosis, medicina tradicional indígena y terapia de bio­resonancia, para lograr que el individuo afectado recupere su estado de equilibrio.

Este proyecto se ubica en la Calle Niños Héroes No. 41, Plaza del Vergel, Local 3, Col. Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Para mayor información llamar a los teléfonos 442-377-5127 o al 414-107-0194 o escribir a contacto@elahuehuete.com.mx

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

Artículo publicado en Tribuna de Querétaro

Semanario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)

 

 

Deja un comentario